Categoría: Música + cine = Emoción

2. Suo-Gan (Lullaby -nana-)

Os propongo comenzar el curso con una canción tradicional, concretamente una nana titulada Suo-Gan. Es una canción originaria de Gales en el Reino Unido por lo que la letra original no está en inglés sino en galés.

Para prepararla os proporciono:

La partitura que tenéis que imprimirosla desde este enlace:[Free-scores.com]_anonymous-suo-gan-16187[1]. Hay que fijarse en la voz titulada “recorder”. Esta es la que hay que seguir en las audiciones de los videos siguientes.

  • Un Primer video en el que se interpreta la canción por “The King College”. Esta versión es sólo para que entréis en contacto con la música ya que utilizan varias voces…¡y que voces.

Letra original:

Huna blentyn yn fy mynwes,
Clyd a chynnes ydyw hon;
Breichiau mam sy’n dyn am danat,
Cariad mam sy dan fy mron;
Ni cha dim amharu’th gyntun,
Ni wna undyn â thi gam;
Huna’n dawel, anwyl blentyn,
Huna’n fwyn ar fron dy fam. Huna’n dawel, heno, huna,
Huna’n fwyn, y tlws ei lun;
Pam yr wyt yn awr yn gwenu,
Gwenu’n dirion yn dy hun?
Ai angylion fry sy’n gwenu,
Arnat ti yn gwenu’n llon,
Tithau’n gwenu’n ol dan huno,
Huno’n dawel ar fy mron?
Paid ag ofni, dim ond deilen
Gura, gura ar y ddor;
Paid ag ofni, ton fach unig
Sua, sua ar lan y mor;
Huna blentyn, nid oes yma
Ddim i roddi iti fraw;
Gwena’n dawel yn fy mynwes
Ar yr engyl gwynion draw.

  • Un Segundo video de una de las secuencias finales de la película “El Imperio del Sol”  (Steven Spielberg), ambientada en la Segunda Guerra Mundial en la que se interpreta esta canción. El niño que interpreta la canción es componente de “The Ambrosians Singers” y se llama James Rainbird (nacido en 1975)

  • El último video musical es una interpretación al piano del mismo tema que puede servir para tratar de cantar la canción de fondo.

Aquí tienes también la traducción al español (Una letra bastante Navideña como verás). Es una traducción del sentido general del texto y no es literal.

Duerme mi bebé, en mi pecho,
con los brazos de una madre rodeándote.
Hazte un nido cómodo, caluroso.
Siente mi amor siempre nuevo.
El daño no te encontrará en el sueño,
Las heridas siempre pasarán.
Niño querido, siempre guardarás,
el sueño tranquilo, el pecho de tu madre cerca.

Duerme en paz esta noche, duerme,
duerme suavemente
Una sonrisa yo veo en el letargo profundo,
¿Qué visiones hacen tu cara luminoso?
¿Son los ángeles arriba sonriéndote

 

en tu descanso pacífico?
¿Estás brillando en el
Letargo del pecho de tu madre?

No temas el ruido, es una brisa
que hace chocar las hojas contra la puerta.
No tengas miedo del rumor del mar,
son las olas lavando la orilla.
Duerme mi niño tranquilo en el regazo de mi pecho,
Los ángeles sonríen, no tengas miedo,
Los ángeles santos velan por tu descanso.

 

Se esperan vuestros comentarios.

“Cinema Paradiso” de Giuseppe Tornatore y la B.S.O. de Ennio Morricone (1988)

Hay momentos del cine que se nos quedan grabados a fuego en la memoria. Tal vez han conseguido encajar perfectamente en nuestro subconsciente o se cruzaron con nosotros en un determinado y especial instante . Es dificil explicar la intensidad de estos momentos pero este misterio convierte esta escena en muy especial para muchos aficionados al séptimo arte.

Toda la película recoge buena parte de su intensidad emocional en esta escena en la que el protagonista, un director de cine afamado,  se reencuentra consigo mismo y con su niñez.  Al igual que los fragmentos de película que se unen en este regalo dejado por su gran amigo Alfredo, recientemente fallecido, sus recuerdos se agolpan en este viaje al pasado que vamos a disfrutar en toda la película.

Inconmensurable música, una vez más, del genio italiano Ennio Morricone, cuya capacidad para evocar distintos ambientes y recrear momentos de emoción cinematográfica es absolutamente maravillosa. El tema principal, la melodía, se va ofreciendo por distintos instrumentos solistas. Sin dejar de crecer de intensidad la orquesta va tomando un protagonismo creciente que hace que se consiga el climax emocional que la escena requiere.

La película, que se desarrolla mediante un flash back perfectamente conseguido, es no sólo la preciosa historia de un niño Siciliano llamado Totó en la Italia de la posguerra, sino todo un homenaje al cine.

La película obtuvo muchos galardones entre los que destaca un Oscar a la Mejor Película extranjera, el Premio Especial del Jurado del Festival de Cannes y el Globo de Oro a la mejor Película extranjera.

Recuerda y disfruta esta escena final conmovedora en la que la música consigue hacer llorar no sólo al protagonista sino a muchos espectadores a los que hace volver a sensaciones y emociones de una niñez inspiradora de un tiempo de rosas en palabras de “Joan Manuel Serrat”.

“Teléfono rojo;volamos hacia Moscú”(1964) de Stanley Kubrick y We´ll meet again” (1942) de Vera Lynn

“Teléfono Rojo; volamos hacia Moscú” es uno de los títulos del gran cineasta Stanley Kubrick. En realidad , como sucede con muchas películas norteamericanas, este no es su título original. Este fué “Dr. Strangelove or: How I Learned To Stop Worrying And Love The Bomb”, algo así como “Dr. Insólito o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba”.


Es una película con tintes surrealistas de dificil clasificación y eso la convierte en verdaderamente especial. En tono de comedia, aunque con algunos momentos tragicómicos, se ha convertido en un icono de la sinrazón de la carrera armamentística y las guerras. Rodada en una época próxima a los momentos de tensión más algidos de la “Guerra fria” entre la extinta U.R.S.S. y los E.E.U.U., fue una verdadera bofetada al “stablishment” político-militar de estas dos superpotencias. Quizás esto tuvo algo que ver en que, a pesar de las cuatro nominaciones a los Oscar que tuvo, no recibió ningún galardón. La crítica descarnada de la película la ha convertido hoy en un icono del pacifismo como también lo es otra obra maestra de Kubrick titulada “Senderos de Gloria”. En la película aparecen grandes actores por lo que podemos decir que se trata de un gran reparto coral. De todos los actores destacamos especialmente la colosal interpretación de Peter Sellers y George C. Scott.

De ella hay muchos momentos hilarantes, divertidos y absurdos  que son inolvidables, pero de todos ellos me resulta especialmente emotivo el enorme contraste que se produce al final de la película entre las escenas apocalípticas de explosiones nucleares y la dulzura de la canción de Vera Lynn “We´ll meet again” (Nos encontraremos nuevamente). Este tema, posiblemente uno de los más conocidos en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial por los Ingleses, recrea una escena de despedida como las que se produjeron en muchas estaciones y puertos de la Inglaterra de la época de la Guerra. En la escena final se produce la mezcla de la estética de la destrucción, del juicio final atómico, convirtiéndo la canción en un himno de resignación. “Nos volveremos a ver, no se donde, no se cuando,….”  Recuerdo un leve escalofrío cuando asistí a este final. ¿Y vosotros?

Nos encontraremos nuevamente,no sé dónde, no sé cuando,
pero yo sé que nos encontraremos nuevamente un día soleado.
Mantén tu sonrisa, cómo siempre lo has hecho,
hasta que el cielo azul se lleve las oscuras nubes bien lejos.
Así que , -¿Podrías por favor saludar a mis amigos ?
Diles que esto no llevará mucho tiempo,
se pondrán contentos de saber que mientras me veías partir,
yo estaba entonando esta canción…
Nos encontraremos nuevamente,
no sé dónde, no sé cuando,
pero yo sé que nos encontraremos nuevamente un día soleado.

“Philadelphia”(1994) y “La mamma morta” de Andrea Chenier (Umberto Giordano)1896

Me impresionó de forma especial la Película Philadelphia, estrenada en 1994 y protagonizada por dos grandes actores Tom Hanks y Denzel Washington. Es una cinta en la que se trata de poner en evidencia los prejuicios sociales, la superficialidad de algunas relaciones basadas en la posición social y de poder. En el fondo es un trasunto del atemporal tema de “vanitas vanitatis” que tanto éxito ha dado en todas las etapas de la historia del arte.

El aislamiento del joven y triunfador abogado homosexual, que centra el hilo argumental de la película, se produce cuando es diagnosticado de SIDA en un momento en el que esta enfermedad es un verdadero estigma social. Todo su mundo se subvierte quedando reducido a la mínima expresión.

Momento de especial dramatismo y transmisión de esta película es cuando un Andrew , en el que la enfermedad va dejando secuelas importantes, quiere compartir con su abogado la enorme emoción que siente ante el Aria “La mamma morta” de la Ópera “Andrea Chenier” de Umberto Giordano. Ante su deterioro y la amenaza de la muerte, su historia se funde con la desgracia de Madeleine reflejando la angustia y la esperanza y como el amor es lo único que queda como estímulo para seguir viviendo.

Para los que ya habéis visto la película espero que os guste recordar esta intensa página en la que la ópera sirve como magnífico soporte a una historia personal contemporánea. Para lo que no conocéis la película os animo a verla.