10. La música árabe

La música árabe es, en general, una gran desconocida para el mundo occidental.

La corriente principal de influencia del Islam se halla en el territorio comprendido entre el el sur de la Península Ibérica pasando por la costa mediterránea de África hasta el Cercano Oriente, donde se divide en dos ramas, una hacia Irán ( llegando hasta Indonesia ) y otra hacia Europa Oriental. En los extremos, las tradiciones musicales están muy mezcladas y el elemento islámico muy difuminado. Pero entre Marruecos e Irán hay una unidad cultural muy característica que predomina sobre las existentes en esos territorios ( cristiana, judía, árabe, turca y persa ) que es el elemento árabe.

En esta cultura la expresión musical está basada en el talento individual. El músico suele ser compositor, intérprete y libre improvisador, centrándose la valoración del arte en los detalles más que en la estructura. La interpretación está organizada en torno a los maqamat, una serie de indicaciones sobre notas preferidas, pequeñas células rítmico-melódicas, conclusiones y otros convencionalismos, todo ello alrededor de un modo melódico concreto. Con estos elementos y un sentimiento general basado en una emoción y una filosofía concretas unidas a cada modo, el solista compone, interpreta e improvisa. Todo ello se dirige a conseguir el tarab, el punto donde se encuentran el sentimiento y el intelecto del arte de hacer música.

La música culta ha sido, hasta finales del siglo pasado, siempre cortesana. Se ha desarrollado gracias al mecenazgo de la aristocracia, que la ha utilizado como entretenimiento, como símbolo de grandeza e incluso como arma política. El punto de partida ha sido siempre la poesía, pues la cultura islámica tiene un gran amor a ésta. Prueba de ello es el Corán, obra maestra poética de la historia de la literatura árabe y fuente absoluta de la lengua árabe. La gigantesca expansión del imperio islámico la convierte tambien en catalizadora de muchas tradiciones musicales.

La transmisión ha sido mayoritariamente oral, ya que incluso hoy se utiliza la notación casi exclusivamente con fines pedagógicos, pues nunca se ha buscado una excesiva precisión. Un ejemplo de esto es el cuarto de tono, que a pesar de estar registrado en la notación árabe, su afinación varía dependiendo de la escuela o incluso del intérprete. De igual manera, un mismo modo tiene diferentes nombres y afinaciones según la ubicación geográfica de la escuela.

La música está muy presente en la vida de cualquier árabe. Existe en cualquier celebración y en el sentir popular es un vehículo para compartir sentimientos comunes. Cada pueblo islámico tiene su propia tradición musical de carácter colectivo, que siempre tiene en mayor o en menor medida una parte de lo que llamamos el elemento árabe.                (Autor:  Álvaro Martínez León – Compositor)

A continuación una presentación para complementar los datos expuestos. Es especialmente interesante el estudio de los  instrumentos tradicionales que se pueden escuchar aquí.

Vamos a tocar un tema ambientado en la Música Árabe por J.A. Alajarín y J. Palazón que se inspira en los intervalos y en los ritmos de esta música. Aquí tenéis la partitura:

Una vez la hayas ensayado en clase y repasado en casa para conseguir una cierta agilidad hay que interpretarla con el acompañamiento que encontraréis en los enlaces siguientes subidos por María Jesús, profesora de música del instituto Jovellanos (el primero de ellos va con la flauta incluida):

http://www.box.net/shared/0g5zx30uyx

http://www.box.net/shared/26vu5u86iz

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