“Teléfono rojo;volamos hacia Moscú”(1964) de Stanley Kubrick y We´ll meet again” (1942) de Vera Lynn

“Teléfono Rojo; volamos hacia Moscú” es uno de los títulos del gran cineasta Stanley Kubrick. En realidad , como sucede con muchas películas norteamericanas, este no es su título original. Este fué “Dr. Strangelove or: How I Learned To Stop Worrying And Love The Bomb”, algo así como “Dr. Insólito o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba”.


Es una película con tintes surrealistas de dificil clasificación y eso la convierte en verdaderamente especial. En tono de comedia, aunque con algunos momentos tragicómicos, se ha convertido en un icono de la sinrazón de la carrera armamentística y las guerras. Rodada en una época próxima a los momentos de tensión más algidos de la “Guerra fria” entre la extinta U.R.S.S. y los E.E.U.U., fue una verdadera bofetada al “stablishment” político-militar de estas dos superpotencias. Quizás esto tuvo algo que ver en que, a pesar de las cuatro nominaciones a los Oscar que tuvo, no recibió ningún galardón. La crítica descarnada de la película la ha convertido hoy en un icono del pacifismo como también lo es otra obra maestra de Kubrick titulada “Senderos de Gloria”. En la película aparecen grandes actores por lo que podemos decir que se trata de un gran reparto coral. De todos los actores destacamos especialmente la colosal interpretación de Peter Sellers y George C. Scott.

De ella hay muchos momentos hilarantes, divertidos y absurdos  que son inolvidables, pero de todos ellos me resulta especialmente emotivo el enorme contraste que se produce al final de la película entre las escenas apocalípticas de explosiones nucleares y la dulzura de la canción de Vera Lynn “We´ll meet again” (Nos encontraremos nuevamente). Este tema, posiblemente uno de los más conocidos en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial por los Ingleses, recrea una escena de despedida como las que se produjeron en muchas estaciones y puertos de la Inglaterra de la época de la Guerra. En la escena final se produce la mezcla de la estética de la destrucción, del juicio final atómico, convirtiéndo la canción en un himno de resignación. “Nos volveremos a ver, no se donde, no se cuando,….”  Recuerdo un leve escalofrío cuando asistí a este final. ¿Y vosotros?

Nos encontraremos nuevamente,no sé dónde, no sé cuando,
pero yo sé que nos encontraremos nuevamente un día soleado.
Mantén tu sonrisa, cómo siempre lo has hecho,
hasta que el cielo azul se lleve las oscuras nubes bien lejos.
Así que , -¿Podrías por favor saludar a mis amigos ?
Diles que esto no llevará mucho tiempo,
se pondrán contentos de saber que mientras me veías partir,
yo estaba entonando esta canción…
Nos encontraremos nuevamente,
no sé dónde, no sé cuando,
pero yo sé que nos encontraremos nuevamente un día soleado.
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